Muchísimos problemas de programación se resuelven con una idea simple:
Ahí aparecen los acumuladores y contadores.
Dentro de un bucle, estas variables van creciendo o cambiando según lo que ocurre.
Un contador sirve para llevar la cuenta de cuántas veces pasa algo.
Cada vuelta del bucle aumenta el contador en uno.
Un acumulador guarda un valor que se va construyendo poco a poco.
Aquí suma no cuenta cuántas vueltas hay. Va guardando el resultado parcial de cada paso.
En cuanto entiendes esta idea, puedes resolver un montón de problemas:
Muchos algoritmos básicos son, en el fondo, un bucle más una variable que cambia con intención.
Usa un bucle y una variable acumuladora para sumar varios números. Si quieres practicar más, añade también un contador y comprueba cuántas iteraciones hubo.
Los programas pequeños se vuelven útiles cuando empiezan a llevar la cuenta...