Un array va bien cuando el orden importa. Pero a veces necesitas describir algo con propiedades claras:
Eso es un objeto.
Aquí ya no accedes por posición, sino por propiedad.
Piensa en una persona, una tarea, un producto o un personaje.
No te interesa tanto una lista anónima de valores como algo así:
Un objeto sirve para guardar datos que pertenecen a una misma entidad y que tienen nombre propio.
La forma más común es con la notación de punto:
Así el código se lee casi como una frase.
También puedes cambiar los valores:
Eso convierte a los objetos en estructuras vivas, no en cajas intocables.
Quédate con esta intuición:
No compiten. Resuelven problemas distintos.
Crea un objeto que represente algo sencillo y muestra alguna de sus propiedades. Si quieres afianzar mejor la idea, cambia una propiedad y vuelve a imprimirla.
Cuando los datos empiezan a parecerse al mundo real, los objetos entran en juego...